La innovación en la música con Malalengua
jueves 25 de marzo de 2010
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El otro día salió en la televisión -eso sí que es ser famoso, ¡salir en la tele!- un grupo de música que ha creado un videoclip en 3D. No apareció sólo por esa publicación, sino porque la promoción del single consistía en incorporar a algunas estatuas madrileñas, situadas en zonas especialmente turísticas, unas gafas para ver el vídeo. El grupo se llama Niño Malalengua y el videoclip "Asesinados de papel", que pertenece al CD "Panicotidiano" que contiene un par de gafas en 3D.
Las gafas son de aquellas que nos pusimos una vez para ver una película del Oeste en TVE, que cuando disparaban las flechas los indios parecía que nos iban a dar, mientras estábamos sentados en el sillón. Esas gafas tienen una ventana en rojo y otra en azul. No son como las que te dan ahora en el cin,e que además de ser gafapasta -¡me encantan los gafapasta!-, tienen dos plásticos del mismo color.
El caso es que en casa guardo unas que me regaló la ESA, la Agencia Espacial Europea, porque un día me envió un póster de la ISS (Estación Espacial Internacional) en 3D. Entre mi hija y yo nos lo pasamos muy bien entonces viendo los detalles de la Estación Espacial. Recuperé las gafas y a partir del enlace que publico más abajo, me conecté a la página web del grupo musical. Creo que el grupo es bueno pero en este blog escriben personas que tienen más ojo y sobre todo más oído para la música, y más si es nacional.
La página me pareció fascinante: de entrada el vídeo, en dos dimensiones, y con un momento en el que aparecen las famosas gafas y entonces emiten en los dos colores, azul y rojo, para poder ponerte las gafas y disfrutar del momento. Primero se las puso mi hija y luego me las puse yo... En la página aparecen muchos de los iconos, hoy clásicos y mañana vete a saber, de las redes sociales: facebook, twitter, tuenti, donde no las he mirado pero me imagino que estarán echando humo promocionando su trabajo.
No deja de ser curioso comprobar cómo la música intenta innovar de forma permanente y no sé si respaldada por las compañías discográficas, antes un oligopolio y ahora un rosario de casi una para cada artista. Para que veamos cómo han cambiado los tiempos, hoy se ha publicado un primer recopilatorio de la banda Olé Olé. ¿Primer? Este grupo triunfó en los 80 gracias a esas compañías que impulsaban la radiofórmula, la televisión y las tiendas de discos de las que ahora no queda ni una sola. En los tiempos actuales todas las "P" del márketing han reventado en la música y algunos todavía andan buscándolas.
Mientras tanto, este divertido y potente grupo español ha publicado el primer videoclip 3D anaglifo llamado "Asesinados de papel", que ha sido dirigido por Eduardo García Gutiérrez y David Gómez Ojeda para Emphoque, con la producción de Jinete Nocturno / Astro Música, y el disco Panicotidiano (2010), para el sello Astro Música / Jinete Nocturno.
Y es que, señores, vivimos tiempos de lo gratis, de ponerle a las cosas mucho esfuerzo, mucho cariño, mucho tiempo y obtener poca recompensa. Los pelotazos forman parte de la historia y creo que nunca más volverán. Por ahora, veamos la realidad en 3D y divirtámonos con Malalengua. Por cierto, muchos éxitos.
Marcos
Más información | Malalengua en Twitter
Vía | Javier Regueira








1 comentarios:
El problema de la música española es de fondo, y se hunde en lo más profundo de la cultura de nuestro país. No tenemos tradición musical, y eso hace que a nivel internacional no seamos nadie, y en el mercado doméstico ya sabemos quiénes cortan el bacalao.
Hubo un tiempo de dignidad durante los ochenta y, digamos, la mitad de los noventa, pero ahí se acabó todo y volvimos a lo de siempre. No es que durante esos años la música que se hacía fuera la bomba, porque siempre se ha copiado de los anglosajones, pero se consiguió milagrosamente hacer pop en nuestro idioma, y aquello revolucionó el asunto. Además, los chavales venían de recibir una educación en humanidades bastante potente, lo que posibilitó que escribieran unas letras de categoría.
Con el advenimiento constitucional, las nuevas generaciones empezaron a recibir una educación más superficial y facilona: todo se aprobaba aunque fueras un zote, y la universidad también se democratizó a la baja, de tal manera que ya todo aquél que pasaba por ella conseguía un título. Conocimientos, escasos, pero con título. Hoy quien no tenga otra cosa mejor que hacer puede sacarse una carrera sin demasiado esfuerzo, lo que perjudica seriamente a los mejores, ya que se igualan todos por abajo y llegan al mercado laborar con la misma hoja de servicios académica. Y a partir de ahí, el que mejor se lo monte accede a un puesto de trabajo, no el que potencialmente tiene más recorrido.
Todo esto tiene su repercusión también en nuestra actividad cultural como país, en la que se incluye la música. Me encantaría que Niño Malalengua vendiera millones de discos por su trabajo, no millones de gafas por ser originales o porque su marketing funciona. Hacer ruido por el método que sea es importante para darse a conocer, pero después debe haber “chicha”. Y esto ya es harina de otro costal, en Malalengua y en la mayoría de los grupos del panorama actual. Ponerse la etiqueta “indie” está bien porque eso es moderno, pero sólo es el envoltorio.
El camino desandado ha sido enorme, y alcanzar de nuevo cotas de dignidad se me antoja muy difícil.
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