Nokia y la Vieja Europa unidas hacia la decadencia
miércoles 6 de julio de 2011
Érase una vez un país que encontró un filón productivo de ventas e ingresos millonarios fabricando teléfonos móviles. El hallazgo no fue por casualidad, seguramente se debió a una decisión de toda la sociedad finlandesa por dejar de cazar arces y secar bacalao al fresco como forma de ganarse la vida y colocarse en la avanzadilla de la innovación tecnológica.
¿Cómo se hace eso? Pues dándole vueltas, pensando y promoviendo un debate a gran escala en busca de ideas originales para dar con el negocio del siglo. Apostaron por los móviles y acertaron, y la mitad de los paisanos empezaron a vivir directa o indirectamente de esta floreciente industria, cuya ventaja competitiva estaba a años luz de los demás.
También es verdad que en Finlandia y en los países nórdicos en general se daban y se dan las condiciones que propician la innovación, quizá por algo tan sencillo como que en su sistema educativo se premie el que la gente piense, y no que vomite como un papagayo en los controles el rollo que le suelta el encargado de que los chavales aprendan, que es lo que pasa aquí. No es raro por eso que nosotros estemos primeros en la lista de los países menos innovadores si falla la base de la pirámide educativa, y quienes tienen que transferir conocimiento y originalidad creativa transfieren más bien poco de casi nada. La Sinde sabrá.
A lo que íbamos. La hegemonía de Nokia ha durado tanto que parecía no tener fin, lo que ha propiciado el caldo de cultivo perfecto para dormirse en los laureles. La compañía finlandesa sigue vendiendo todavía mogollón de teléfonos de todo tipo, caros y baratos, aunque ya sólo por inercia. Y cuando la flojera entra por la ventana, el camino se vuelve cuesta arriba; luego se llega al punto de inflexión de movimiento cero y desde ahí hacia atrás a toda velocidad.
O sigues innovando, o te dan la pasada
Viendo la mina que suponía la fabricación de teléfonos móviles, otras empresas de países que están “al loro” y se preocupan menos de las subvenciones y más por crear riqueza, han trabajado para arañar parte del negocio, momento que parece haber llegado. La irrupción del iPhone fue un rejonazo en todo lo alto para la finlandesa, que se encontró en sus propias narices con una verdadera innovación, y las máquinas con Android la estocada definitiva. Symbian ya no sirve, Samsung, LG o HTC son alternativas ganadoras y el “ladrillo” nórdico móvil tiene los días contados.
Echarse en brazos de Microsoft ha dado un mensaje negativo al mercado sobre la incapacidad de seguir adelante por sus propios medios ante el empuje de una competencia que se ha movido con rapidez e inteligencia, y los compradores no son tontos. Es curioso que en el debate que se ha abierto algunos anuncien su funeral y otros que la cosa no es para tanto, pero pasar de una posición hegemónica a dudar de su viabilidad es estar hablando ya de un muerto viviente.
La segunda parte será ver si el sistema Phone 7 operará el milagro o no, pero Nokia parece haber entrado en la misma vía que va hacia ninguna parte por la que antes pasaron Ericsson o Motorola, que desde entonces no han levantado cabeza, y que en cuatro días lo hará RIM (Blackberry).
En el vídeo que hemos colgado abajo sobre el Nokia N9 con el nuevo sistema operativo MeeGo se pueden sacar dos conclusiones: el poco entusiasmo que pone el encargado a la hora de venderlo, con el mal rollo que transmite, y la poca vista que han tenido a la hora de elegir los colores de la carcasa. No vemos a ningún CEO que cuide sus formas y su imagen poniendo encima de la mesa un cacharro con semejantes colorines. O sea, que ni confían en MeeGo ni han hecho la máquina definitiva. Más de lo mismo.
Enlazando con el titular del post, Nokia se hunde a la par que la Vieja Europa porque ambas han perdido la visión de predecir el futuro y fabricarlo. Las ideas parecen haberse agotado y ahora tiramos de los pocos ahorros que nos quedan, que cuando se agoten ya veremos por dónde salimos. ¿Se imaginan a este continente volviendo a una economía basada en la agricultura y la ganadería? Pues como no espabile, vamos a tener que aprender de nuevo a usar el arado. ¿Les parece descabellado?








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